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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Un buen café ... el mexicano


Los poetas lo han llamado “el néctar negro de los sueños blancos”. Como bebida o como grano, el café siempre ha estado en los grandes acontecimientos de nuestra historia. ¡Saborea una rica taza!


Por la mañana, tarde o noche, en lo doméstico, local, nacional o global, el café entrecruza destinos, labores y actitudes. Bebida de cuantas etnias o razas hay en el mundo, todos tomadores de café... Si al café no le tocó ser el “néctar de los dioses”, es sin duda, “el elíxir de todos los hombres”.

De los granos del café dependen más de tres millones de mexicanos involucrados en las actividades de siembra y cosecha. Es el 6° fruto agrícola de mayor exportación y México pelea a diario por la primacía en el mundo con Brasil, Colombia, Vietnam, Etiopía, Guatemala, Honduras, Uganda e Indonesia.

Procedente de un arbusto nacido en Abisinia (hoy Etiopía) y no en Arabia como comúnmente se cree, la planta fue descubierta por azar en el año 1140. Dice la leyenda que un pastor llamado Kaldi, intrigado ante el extraño comportamiento de sus cabras, probó los granos del arbusto con que su rebaño parecía deleitarse; loco de contento, salió a dar cuenta del descubrimiento a los monjes de un convento cercano. Ahí preparó un brebaje que el superior arrojó a la hoguera por su mal sabor; sin embargo, al quemarse, los granos despidieron un aroma sublime que les dio la idea de preparar una infusión.

Al llegar a América, alrededor de 1720, el café dejó rápidamente de ser un elemento exótico; la planta se fue adaptando a las condiciones de selvas y bosques de América, desplazando incluso al cacao. Se introdujo a la región mexicana de Córdoba (Veracruz) en 1796, procedente de la isla de Cuba.

Las fincas cafetaleras en México han pasado por tres periodos. Desde su formación hasta que fueron intervenidas en 1942 por el Estado a raíz de la Segunda Guerra Mundial, con una gran productividad pero altos costos sociales. La segunda etapa (entre 1942-1950) estuvo bajo la tutela del Gobierno federal, con un descuido en las formas productivas; por último, cuando en la década de los cincuenta las propiedades fueron devueltas a los particulares.

La Revolución, el agrarismo cardenista y la fiebre cafetalera desatada por el auge internacional de los precios en el quinto decenio dieron lugar al surgimiento de un importante número de pequeños y medianos ejidatarios. Actualmente existen más de 282 mil productores repartidos en doce estados de la República: Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Puebla, Guerrero, Colima, San Luis Potosí, Jalisco, Hidalgo, Querétaro, Nayarit y Tabasco.

Para mayo y junio, el paisaje de los campos de café se llena de cientos de campesinos que inician la siembra para que la planta esté bien establecida durante el invierno y no le afecten las bajas temperaturas. Es entonces cuando los pueblos cafetaleros se tornan mosaicos de diversidad cultural, ya que de las 54 comunidades indígenas de la República, 27 tienen relación con esta actividad: amuzgos, coras, chatinos, chinantecos, chontales, choles, huicholes, ixcatecos, jacaltecos, mames.. También mazatecos, mixes, mixtecos, motozintlecos, nahuas, otomíes, popolucas, teneks, tepehuas, tlapanecos, tojolobales, totonacas, triquis, tzeltales, tzotziles, zapotecos y zoques.

Para conoer el café se necesitan dos vidas

El café es un producto de mucho riesgo, de sumos cuidados, de buena suerte y de beneplácito de la naturaleza. “El café puede ser un placer para quien lo toma, pero también una pesadilla para quien lo cultiva, un inestable pero lucrativo negocio para quien lo comercializa y una fuente de riqueza y poder para quien controla su transformación...” dice un finquero, y dice bien.

Para obtener una taza humeante de exquisito café, el cultivo tarda de 4 a 5 años en producir su fruto. La cereza del café se corta de manera manual y una por una. Después se lleva a “despulpar” en el “beneficiadero”; esto significa quitar la pulpa a la cereza y todo rastro de la fermentación. Viene después el “secado”, que es también sumamente importante en el proceso de obtención del café.

En México este último proceso generalmente se lleva a cabo en asoleaderos que se extienden en los patios, un proceso natural con el sol del día. El secado tarda de 4 a 5 días pero con maquinaria éste se afecta en 30 horas. Así es como se llega al café de “pergamino”, o de “almendra”, que es su capa protectora, donde se mantiene con un 12% de humedad y se puede guardar seco durante semanas, meses o hasta un año en el beneficiadero sin deterioro de su calidad.

Café "lavado" o café de altura

Pocas figuras son tan vitales para el medio como el catador; un “clásico” en el mundo del café. Se trata de una persona con una especial capacidad sensorial organoléptica para determinar la calidad del grano. Está capacitada para controlar el proceso industrial en el beneficiado húmedo y seco y el adecuado almacenamiento para su correcta conservación. Podríamos asegurar que es la persona que más sabe de café, incluido el dueño de los granos. Con la agudeza de sus sentidos determina la clasificación de los cafés.

Existen dos tipos básicos de plantas cultivadas en México: la arábica y la robusta. La primera se da a una altura de 500 a 2 mil msnm; su contenido de cafeína es de 1.5% y su sabor es suave. La robusta es más resistente a las plagas, contiene 2.5% de cafeína y su sabor es más bien áspero. A su vez los cafés lavados se subdividen en “suaves colombianos” (Colombia, Kenia y Tanzania) y “otros suaves” (América Central, India, México y Nueva Guinea), entre varios.

A la hora de seleccionar un café podemos elegir entre un “bueno lavado”, “prima lavado” o “de altura”. El primero es el café de exportación; se produce a poca altura y su calidad se distingue por el suave sabor, aroma delicado, acidez ligera y poco cuerpo.

El “prima lavado”, se da en una zona de altura media; su sabor y aroma son agradables, buena acidez y buen cuerpo. Éste puede ser el café estándar que se cosecha en nuestro país, siendo su producción de un 80%. El “de altura”, corresponde al recolectado en regiones de más de 950 msnm y se distingue por un aroma exquisito y un sabor incomparable. Es el de mejor calidad y se le conoce entre algunos expertos como café “estrictamente altura” o “fancy”. Su aroma es fuerte y grato y tiene mucho cuerpo.

El mito del café "gourmet"

El café de excelente calidad, supremo, es igual a un café “gourmet”. Sin embargo, además de lo anterior, para obtener un buen café de esa categoría hace falta, sobre todo, una gran estrategia de mercadotecnia, ejemplo de ello son los países tercermundistas, principales productores de café que una vez que éstos son tocados por la estrategia publicitaria, su fama se hace mundial.

El café de Tapachula o el de Pluma Hidalgo, bien se puede comparar con los mejores del mundo, como el de Jamaica. Sin embargo un cuarto del famoso “blue mountain”, el mejor cotizado en las boutiques o factorías de café, se vende en 1500 pesos, mientras que el de Tapachula, “de igual o mejor calidad” vale 1350 pesos el kilo”. Tal vez el mejor café existente en México es el de Coatepec, el cual tostado y molido no excede de los 80 pesos por kilo.

Café oro azteca y orgánico

Otro caso de renombre para el café mexicano es el café denominado orgánico. Tiene como fin la sustentabilidad del ecosistema. Esta lógica guarda estrecha relación con el manejo armónico de la tierra que los pueblos indios han realizado desde tiempos antiguos. México es el primer productor de café orgánico en el mundo y es pionero en la cafeticultura orgánica.

El cuidado en el cultivo y el beneficiado y las bondades de un café sin contaminantes ameritan un consumidor consciente y un sobreprecio en el mercado. Este café es demandado principalmente por los consumidores europeos y los granos orgánicos se expenden generalmente en tiendas naturistas de las principales ciudades del Viejo Continente. La característica distintiva es que los cafetos se fertilizan con materiales orgánicos preparados mediante compostas y no se aplican insumos químicos.

En 1967 se obtuvo la primera certificación de producción orgánica. Más de 20 fincas cosecharon este tipo de café y a partir de los ochenta comenzó su auge como una estrategia productiva auspiciada por organizaciones no gubernamentales.

La cafeticultura mexicana se encuentra en proceso de cambio paulatino en las clases cultivadas así como en su superficie. Sin embargo, todas las variedades de la arábica en el país son susceptibles al ataque de la roya anaranjada. El INIFAP (Instituo Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias) logró crear la nueva variedad de café “oro azteca”, primera obtenida en México después de 15 años de investigación. Se caracteriza por su amplio rango de adaptación, resistencia a la roya anaranjada, alta calidad de taza y rendimientos medios de 32 a 45 quintales de café por hectárea.

Anualmente la cafeticultura sufre pérdidas considerables debido a problemas fitosanitarios, como la roya, enfermedad más importante del cafeto. En nuestro territorio se convive con ésta desde 1981: se trata de un hongo que ataca únicamente a las hojas pero su habilidad devastadora puede provocar la defoliación total de las plantas y arrasar con la cosecha.

Denominación de origen al "café pluma"

El "café pluma" es la variedad mexicana de mayor reconocimiento internacional. Se reconoce por su aroma penetrante y distinguido que da una de las tazas más elegantes del mundo. La calidad de la tierra y las condiciones ecológicas de la cuenca del río Copalita permiten un cultivo óptimo, con sombra natural, mínima utilización de agroquímicos y lavado cuidadoso.

El cultivo del café establece una relación entre altitud y latitud. La brisa marina de la costa cercana contribuye al nivel cualitativo de esta variedad, en beneficio de los agricultores mexicanos. Aunque su cosecha es manual y con técnicas de siembra primitivas, en la zona se cuenta con un sinnúmero de manantiales, lo cual permite que cada productor realice el proceso húmedo en su propio rancho.

La zona productora de “café pluma” abarca 50 mil hectáreas por la cuenca del río Copalita en los municipios de Pluma Hidalgo, Candelaria, Loxicha, Santa María Huatulco, San Miguel del Puerto, San Mateo Piñas, Pochutla y Xanica. Pluma Hidalgo se localiza a 120 km de Oaxaca, rumbo a Puerto Escondido, cerca de Pochutla, a 900 msnm; sus enormes fincas lo han hecho ser un centro de atracción turística.

Hoy en día el café pluma aún busca la denominación de origen, el cual otorga el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Fuente: México Desconocido 

viernes, 11 de marzo de 2016

¿Cómo elegir un buen café? Te lo contamos en el siguiente artículo



Elegir un buen café suele ser una tarea difícil ya que de la calidad del mismo depende el nivel de disfrute que vamos a reconocer al momento de consumirlo. Para escoger un café de forma correcta debemos asegurarnos previamente cuál es su procedencia ya que ella es máxima responsable de la calidad del mismo y es una de las características primordiales que debemos considerar antes de la elección. Además de la procedencia del café hay tres cuestiones a considerar en la búsqueda previa y las mismas están dadas por el cuerpo, la acidez y la fragancia del producto. Para saber más acerca de esta cuestión deberás leer el siguiente artículo.
¿A qué nos referimos cuando hablamos del cuerpo de un café? El cuerpo del café es quizás una de las principales características que hacen a su calidad. Para hablar del cuerpo del mismo debemos saber distinguir una sensación muy particular que se da al interior del paladar y los presenta como infusiones más fuertes y consistentes que las demás. Mientras más fuerte es el cuerpo del café, mayor su calidad.
Otra cuestión a tener en cuenta es –como ya se dijo- la que tiene que ver con la acidez del mismo. La acidez de un café está intrínsecamente relacionada con la cosecha y lo cierto es que mientras más alto sea el lugar donde el café se cultiva mayor será su acidez. La calidad por supuesto depende y mucho del nivel de acidez que tenga el café.
La fragancia del café es también muy importante y es producto de la mezcla entre el gusto y el aroma. Los cafés más robustos son amargos por excelencia y su aroma es mucho más fuerte que el de otros productos. Otros, poseen fragancias mucho más suaves que para el paladar de determinadas personas resulta más agradable.
Ya hablamos del café y dijimos que en relación a su calidad hay tres cuestiones interesantes a tener en cuenta: el cuerpo, la acidez y su fragancia. Lo cierto es que muchas veces la calidad de determinado producto guarda relación con cuestiones relativas al proceso productivo. El tostado del café –por ejemplo- suele ser también muy importante y guarda clara relación con la calidad del producto final.
De esta manera te contamos cómo hacer para elegir un café de calidad y de esa manera obtener un mayor disfrute al momento de degustarlo. Sin dudas que el cuerpo, la acidez y la fragancia del producto final resultan importantes, así como el tostado del mismo, momento importantísimo en el proceso productivo.
Fuente: Amantes del café.org

viernes, 12 de febrero de 2016

Países que los amantes del café deben visitar




En algunos lugares del mundo, el café no sólo es la principal producción y motor de la economía, también está fuertemente arraigado a la cultura, por eso repasemos cuáles son los países para que visiten los amantes del café.
En Jamaica, se produce la exquisita variedad Blue Mountains, precisamente en una zona de montañas “azules”, uno de los puntos más elevados de la zona del Caribe. Los turistas pueden recorrer estas cumbres, y también visitar a las pequeñas granjas donde degustar de primera mano uno de los mejores cafés del mundo
En Colombia, encontramos el famoso Eje Cafetero, en el corazón de Colombia, más precisamente en el Valle del Cauca o Antioquia. Allí se encuentras las haciendas coloniales que se dedican a la producción desde tiempos ancestrales, se pueden emprender tours temáticos, participar de catas y visitar las plantaciones en ciudades como Pereira y Armenia, principales productoras de uno de los cafés más valorados del mundo. La UNESCO ha considerado Patrimonio de la Humanidad al paisaje cultural de los cafetales de Colombia.
Brasil produce un tercio del café que se consume en el mundo, por eso forma parte de las propuestas turísticas en muchos de sus puntos, en particular en lugares como Río de Janeiro o Sao Paulo.
Camerún es el país de África Oriental que constituye otro de los grandes productores cafeteros de todo el mundo, desde la época colonia. La zona cafetera es la del Valle Oku, donde se emplazan numerosas granjas, a fin de año se celebra la Festicoffee.
La capital de Etiopía, Addis Adaba, es famosa por su café “sidamo”, tengamos en cuenta que el origen del café tal como lo conocemos, previo a su expansión a Oriente Medio, se remonta a este país. Las variedades y formas de preparación – un verdadero ritual – son muy apreciadas por los turistas extranjeros que gustan del café.
Si bien en Turquía es más popular beber té, los amantes del café pueden disfrutar de su café negro, tostado y molido, un procedimiento ancestral y artesanal que le confiere a cada taza una marcada singularidad. El café turco se bebe en una pequeña taza, sin colar, con un fuerte sedimento, que sin embargo le da sabor y carácter.
Muchos amantes del café se sorprenderán de saber que en Israel es también tradición, se bebe un café oscuro, intenso y muy sabroso similar al turco. Las cafeterías de la ciudad ofrecen además un ambiente ameno, con terrazas de increíbles vistas.
En Cuba el café intenso es también tradicional, se suele tomar un café fuerte, con cuerpo y mucha azúcar. Se sirven en las múltiples cafeterías de las ciudades, en particular de La Habana.
En Singapur hallamos el kopi, que es la bebida nacional. Los kopitiams son una parte importante de la vida social.
El kopi tiene por particularidad que los granos de café se tuestan usando mantequilla, ofreciendo a la infusión un aroma y consistencia muy peculiares.
Finalmente, Estados Unidos. El café forma parte del ADN americano. En particular, se recomienda visitar Seattle, donde nació la famosa cadena Starbucks y son numerosos los locales en toda la ciudad que ofrecen deliciosas tazas y un ambiente agradable. Se la considera la capital del café de los Estados Unidos.
Fuente: Amantes del café.org

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Veracruz, potencia en producción y elaboración de café

El estado de Veracruz es una de las entidades del país con mayor producción y elaboración de café,
De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tomadas en el año 2014, Veracruz, Chiapas y Puebla sobresalen en la actividad del café aportando el 98.1% de la producción nacional. 



En materia de elaboración de café tostado y molido, el estado de Veracruz junto a Sonora y Oaxaca contribuyen con el 78.4% de la producción nacional; y en materia de café instantáneo, el segundo lugar en elaboración de esta variedad es el estado de Veracruz con 10.2%, sólo rebasado por el estado de México.
En la entidad veracruzana se siembra café en una superficie de 167 mil 677 hectáreas, de las cuales sólo se cosecha en 159 mil 174.3 hectáreas. Estos plantíos generan una producción de 307 mil 909.2 toneladas anuales, que explican lo complejo en la producción del aromático. 



La riqueza de la tierra veracruzana permite cosechar café de primera calidad, producto reconocido a nivel nacional por su sabor.
Contrario a cafeterías internacionales que han llegado a México para establecerse, el café producido en tierras jarochas es natural, no está producido a base de desechos, los cuidados en el tostado son elevados y el precio es más accesible porque no se vende una marca global, se oferta calidad y sabor.  

El estado de Veracruz genera la mitad de los mejores cafés del país en materia de producción; de acuerdo a pruebas del 2014, de un total de 12 cafés, la mitad eran veracruzanos y éstos se encuentran posicionados en los mejores peldaños, es decir, la calidad de lo producido en el campo veracruzano es muy alta. ¡Disfruta la riqueza de Veracruz y tómate un cafecito jarocho!.  



Fuente: www.eluniversalveracruz.com.mx